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La chichería más famosa de La Candelaria

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En una ciudad de contrastes como Bogotá y entre la inmensidad de lugares que se pueden encontrar con un trasfondo de nuestra cultura está la vieja Candelaria, en todo el centro capitalino. Muy cerca al cerro de Monserrate y en pleno corazón de la zona histórica está el Chorro de Quevedo y el Callejón del Embudo, un tramo empedrado que como su nombre lo dice es ancho por arriba y muy angosto por abajo, en donde pasan ríos de gente.

Actualmente, en el Chorro de Quevedo, la gente se emborracha a punta de chicha y contrario a nuestros indígenas es un acto común, al menos, esa es la impresión que dejan los avisos que puerta tras puerta están colgados por ese callejón de paredes pintadas con grafittis y saturado de tiendas de barrio, artesanías y bares rockeritos: “Chicha en totumas”, “Si hay chicha”, “Chicha barata”.

En la esquina donde se termina el Callejón del Embudo está La Casa del Chibcho, la chichería más famosa del sector, una construcción de dos pisos con más de doscientos años, donde hoy en día la abuelita Judith, como la llaman sus vecinos, prepara y vende la bebida ancestral a sus comensales.

La señora Judith revela sus 74 años de edad, que no han sido un impedimento para seguir preparando la “chichita”, como la llama cariñosamentente ella. Ese negocio le ha dado por 20 años lo del diario vivir a ella y a su esposo, quien la acompaña y la reemplaza cuando ella no puede ir. A las 12 del día, doña Judith abre el lugar que está ubicado muy cerca de donde vive. En una larga jornada de 12 horas ella misma se encarga de elaborar la chicha, servirla y llevarla a la mesa.

A penas se entra al lugar, lo primero que se ve es la cocina, que es sencilla, pequeña y algo deteriorada, en cuyas paredes doña Judith colgó varios adornos que le dan un ambiente muy acogedor: pequeñas vasijas, ollas y jarrones de barro que antiguamente se usaban para echar el maíz y fermentar la chicha; plumas, mascaras de indios y cuadros que retratan la historia de la chicha. En este lugar, doña Judith prepara la chicha, una bebida que, seguramente, la mayoría de personas no saben cómo se prepara. Esta es su preparación (Haz clic en la imagen de abajo para ver la infografía en su tamaño original).

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La chicha tiene un color amarillo lechudo y aunque su aspecto no es el mejor, tiene un sabor muy agradable para el paladar, es dulce, refrescante y gustosa.

En la Casa del Chibcho la bebida indígena no se toma en vasos, allí se toma chicha a totumadas. La abuela Judith usa totumas para servir la bebida y utiliza una base redonda elaborada con tapas de gaseosa de metal que mete en una cuerda, formando una especie de anillo donde pone la totuma.

El segundo piso es un lugar muy bohemio, en donde al son de la canción Rivers of Babylon del grupo Boney, los clientes se sientan a tomarse su chicha. Escaleras, mesas, sillas, techo, paredes y lámparas recicladas están rayadas con esferos, marcadores, correctores y todo tipo de utensilios que la gente ha encontrado entre sus cosas y utiliza para dejar mensajes, poemas o chistes.

Los precios oscilan entre los 5.000 y los 10.000 pesos, y eso depende de si se consume la chicha en el lugar o sí se lleva en botellas de plástico o vidrio recicladas.

Preparar chicha no tiene ninguna ciencia y en el Chorro de Quevedo la preferencia que existe por la de la Casa del Chibcho no se debe a una formula secreta, esto no se trata de grandes imperios o de recetas que están guardadas en un banco. Aquí se trata de medidas de buena higiene, economía y un buen servicio.